lunes, 15 de marzo de 2010

Avatar vs. En tierra hostil

Es la discusión del momento, ¿con cual nos quedamos?, ¿con Avatar o con En tierra hostil?

Hollywood ha dictado sentencia y con bastante claridad, por cierto. The oscar goes to.....En tierra hostil.


Parece que se ha puesto de moda que no nos guste Avatar, que digamos que es una mala película con muchos efectos especiales y ya está. Da la sensación que mucha gente va a verla sabiendo que no les va a gustar, que ya tienen decidido que no les va a gustar y simplemente van a verla para asegurarse de lo mala que es, ¡pues vaya!.

Determinadas películas provocan este rechazo casi visceral entre buena parte del público, suele ocurrir con películas muy esperadas, con mucha publicidad previa al estreno y con un gran desembolso económico. Quizá las expectativas creadas son tan grandes que después cuesta mucho estar a la altura de lo esperado, es posible, aunque deberíamos dejar a los sociologos que hicieran su trabajo con esta cuestión.


Por lo que a mi respecta Avatar me parece una buena película, entretenida (o quizá muy entretenida). Una vez salvada la primera medio hora, donde reconozco que me aburrí un poco y casi me duermo, la película va en constante crecimiento hasta llevar al éxtasis de la gran batalla final.

Los efectos especiales, magnificos, como no podían ser de otra manera, pero dejan de causarte impacto a los diez minutos porque el despliege es tal que acaba por abrumarte y lo entiendes como algo intrínseco a la película y a la historia que cuenta. Lo que no termino de entender es lo de las 3D, no vi nada que me hiciera pensar que verla en 3D es mejor que verla en 2D. Sé que la película se rodó para verla en 3D, pero por mi experiencia este visionado no me aportó nada nuevo. Creo que la tan cacareada revolución que iba a causar esta película con el tema del 3D tendrá que esperar a otra película o a otro momento.


Siento no ser original en este, pero el gran agujero que tiene la película es el guión. No es un mal guión, pero sí un guión vulgar, sin nada nuevo que aportar, con una historia que recuerda mucho otras muchas. Se han dado muchos nombres, que si es como Bailando con lobos, como Pocahontas, etc. A mí me recuerda mucho a El último samurai, la de Tom Cruise.

Bajo mi punto de vista le ha pasado a James Cameron algo parecido a lo que le ocurrió con Titanic, la historia flojeaba mucho (casi más que aquí diría yo). En Titanic se centró en el barco 8verdadero protagonista de la película), en su recreación, en su escenificación, no olvidó ni un solo detalle. El hundimiento es absolutamente espectacular. Pero te pasa hora y media esperando que se hunda ansiosamente porque hasta ese momento la película es bastante aburrida. Titanic se llevó el óscar a la mejor película y al mejor director, pero nunca entendí como la mejor película no tiene ni siquiera nominado a ninguna de sus actores principales ni a su guión.


En definitiva es una historia muy manida y esto hace que la película se resienta mucho y que no la puedan levantar ni todos los efectos especiales del mundo. Aún así insisto que es una buena película.......pero nada más.


Por lo que respecta a En tierra hostil la cosa cambia bastante. Cuenta la historia de un grupo de artificieros estadounidenses en Irak. Lo primero que me llamó la atención fue la manera de rodar, cámara al hombro y con unos primerisimos planos de los actores que hace que te introduzcas en la película de principio a fin.

Es de un ritmo muy intenso, cada escena de desactivación es tremendamente tensa propiciado sin duda alguna por ese estilo de rodaje. En algunas tomas aparecen corriendo por las calles de Bagdak y el operador de cámara se lanza tras ellos dando a la película un realismo casi propio del periodismo de guerra

jueves, 4 de marzo de 2010

¿Por qué El baúl de Otis?

Sin duda alguna al Otis que me refiero es al que he tomado prestado su nombre como seudónimo: Otis B. Driftwood. ¿Y quién es este Otis?, para muchos será un desconocido, pero para otros será ese sinvergüenza, algo canalla y embaucador hombre de negocios que representaba a la señora Claypool en la celebérrima obra maestra de los hermanos Marx "Una noche en la ópera".

El citado Otis es el personaje que encarna Groucho Marx en esta película, pero, ¿y el baúl?; solo haciendo un poco de memoria podremos recordar el enorme baúl que el mozo de maletas intenta meter en el minúsculo camarote (el 58, una número muy grande para una jaula tan pequeña) asignado a Otis durante la travesía que le llevaría hasta Nueva York.
Poco después en ese mismo camarote y con el baúl en medio tendría lugar una de las escenas más hilarantes de toda la historia del cine.

Tuve la gran fortuna de ver este película por primera vez en el cine. Fue a mediados de los años 80 cuando repusieron en el cine de mi pueblo unas cuantas películas de los Marx. Recuerdo ir un poco intrigado (era una película en B/N), aunque el tráiler que nos pusieron la semana anterior (seguramente habríamos ido a ver una de Bud Spencer o una de Bruce Lee) resultaba de los más divertido. Ni que decir tiene que la película me encantó, esa y todas las que pusieron en ese mismo cine en semanas posteriores: Un día en las carreras, Los hermanos Marx en el oeste, Sopa de Ganso, Tienda de locos y creo que también pusieron Amor en conserva con la explosiva Marilyn Monroe.

Años después la volvería a ver por televisión, hecho que aproveché para grabarla en cinta de vídeo convirtiéndose esa cinta para mí en una reliquia a conservar.
No puedo hacerme una idea de las veces que puedo haber visto esa película en esa cinta. Tanto yo como mis hermanos nos convertimos en unos fieles "marxistas", es muy probable que no pasara más de una semana sin que alguna de nosotros viera algún trozo de la película, cuando no entera.
Con el paso de los años la película sigue haciendome tanta gracia o más que el primer día, aunque si es cierto que las escenas que más me gustas han ido cambiando con el tiempo. Primero me divertía mucho con Harpo y Chico, con sus persecuciones, sus formas de hacer las cosas, etc, pero al ir creciendo el personaje que más me divertía era sin duda alguna Otis B. Driftwood. Era una persona cuya arma era la palabra, siempre tenía una réplica que dar a la situación que estaba viviendo en ese momento y todas resultaban tremendamente ingeniosas, originales y por supuesto divertidas.
- Soy Henderson del cuerpo de vigilancia- le espeta el orondo representante de la ley.
- Pues vigile su peso porque está engordado - le contesta Otis casi sin mirarle mientras desayuna.

Siempre pensé qué llevaría Otis es ese tremendo baúl, aunque está claro que en la película no es más que una excusa para que en él se metan sus hermanos y le den una sorpresa cuando lo habrá en el camarote 58.
Pensé que llamar a este blog de esa forma podría ser un buen homenaje a esta película que tanto me ha divertido durante tantos años y que seguro seguirá haciéndolo.

Mi hijo de tan solo 4 años ya me pide que le ponga una película de los hermanos Marx (o Mans como dice él).
- ¿Qué película quieres que te ponga? - le pregunto yo
- Esa que sale tanta gente - me responde él

¿Averiguan de qué película se trata?